Visión monista y pluralista de la soberanía

La soberanía es un concepto fundamental en el ámbito político y legal, pero su interpretación puede variar dependiendo de la perspectiva adoptada. En este artículo exploraremos dos visiones principales de la soberanía: la visión monista y la visión pluralista. Estas visiones, si bien difieren en su enfoque, nos permiten comprender mejor el papel y la importancia de la soberanía en los Estados modernos. Acompáñanos en este recorrido por las complejidades de la soberanía y descubre cómo estos conceptos han moldeado nuestras sociedades a lo largo de la historia.


El marco político y la estructura de los sistemas legales en cualquier parte del mundo dependen del concepto de soberanía. La idea tiene sus raíces en la Europa de los siglos XVI y XVII y ha existido desde entonces y está en constante expansión. La soberanía está asociada con la autoridad que está encarnada en organizaciones como naciones y estados que a su vez son responsables del territorio bajo ellos y de las personas que viven en estos territorios.

La idea de soberanía no fue creada para discursos académicos o propósitos filosóficos, sino para desafíos potentes del mundo real. Como se mencionó anteriormente, la idea debe su génesis a los trastornos políticos en Europa de los siglos XVI y XVII. El creciente poder del Papa, que era el jefe teocrático del mundo cristiano, llevó a los gobernantes de Europa a afirmar su soberanía sobre su tierra y su pueblo para escapar de la autoridad papal.

Ahora, habiendo entendido el concepto, veamos las dos escuelas de pensamiento prominentes con respecto a la soberanía.

La visión monista afirma que el Estado es la institución social suprema y tiene un lugar único en comparación con otros institutos y organizaciones.. El punta de lanza de esta visión fue Jean Bodin, filósofo y jurista francés, también miembro del Parlamento de París. La Francia en la que vivió y trabajó Bodin estaba luchando contra las consecuencias de la reforma protestante y los conflictos religiosos. Aunque él mismo era católico, Bodin criticó la autoridad papal del gobierno y favoreció la autoridad ilimitada del emperador; llamándolo el legislador supremo. Thomas Hobbes de Inglaterra y JJ Rousseau de Francia se hicieron eco de opiniones similares.

La visión plurista surgió como una alternativa a la visión unidireccional y monista tradicional.. A medida que los tiempos cambiaron y la relevancia de los grupos sociales y las instituciones aumentó dentro de los estados y naciones, se sintió la necesidad de revisar la visión monista de la soberanía en un mundo cambiante. Según Plurist, el Estado debe competir con las iglesias, los sindicatos, las sociedades amigas, los partidos políticos, etc., ya que ellos también cumplen con las exigencias de sus miembros. La preeminencia del Estado sobre cualquiera de estas instituciones debe decidirse únicamente sobre la base de la superioridad de su atractivo moral y nada más.

La visión plurista toma en consideración varios factores que la visión dogmática monista de la soberanía pasa por alto. El interés del Estado puede no estar siempre alineado con el interés de sus partes; Además, el Estado no puede ignorar la importancia y relevancia de otros institutos y organizaciones que funcionan dentro de su ámbito.

El sistema de gremios de la época medieval, donde cada sección de la fuerza laboral, ya fueran comerciantes, artesanos, artesanos, tenía sus gremios separados y disfrutaba de autonomía, el estado debería tratar de mantener una estructura federal.

Harold Laski, hizo un trabajo notable en las áreas de definición y explicación del concepto de soberanía en los tiempos cambiantes. Una gramática de la política publicada en 1925 presenta algunos argumentos bastante convincentes sobre la visión plurista. Además de algunos de los aspectos mencionados anteriormente, dijo que el Estado es sólo una de las instituciones sociales y que es necesario definir las áreas de competencia del Estado para que no invada la autonomía de otras instituciones y grupos. Más tarde abandonó la visión plurista en favor de un socialismo fabiano más racional, donde el Estado debería centrar y desviar sus actividades hacia la búsqueda de intereses públicos.



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Visión monista y pluralista de la soberanía

La soberanía es un concepto fundamental en el ámbito político y jurídico, que se refiere a la autoridad suprema y la capacidad de un Estado para gobernar y tomar decisiones dentro de su territorio. Sin embargo, existen diferentes visiones acerca de cómo se debe entender este concepto, entre las cuales se destacan la visión monista y la visión pluralista de la soberanía.

Visión monista

La visión monista de la soberanía sostiene que esta es una e indivisible, es decir, que solo puede existir un único titular de la soberanía en un Estado. De acuerdo con esta perspectiva, el poder político radica exclusivamente en el Estado, sin que existan otros actores o entidades que puedan compartir dicho poder.

Desde esta visión, cualquier limitación o restricción a la soberanía del Estado podría poner en riesgo su capacidad para tomar decisiones y ejercer su autoridad en asuntos internos y externos. Por lo tanto, se defiende la idea de que la soberanía del Estado debe ser plena y absoluta.

Visión pluralista

Contrariamente a la visión monista, la visión pluralista de la soberanía considera que existen múltiples actores y entidades que comparten el poder político en un Estado. Según esta perspectiva, la soberanía no se limita exclusivamente al Estado, sino que puede dividirse y compartirse con otros actores, como los individuos, las organizaciones internacionales y los grupos sociales.

Esta visión reconoce la existencia de una interdependencia entre los Estados y de una participación activa de la sociedad civil en la toma de decisiones políticas. Además, defiende la idea de que la soberanía no puede entenderse de manera aislada, sino que debe analizarse en el contexto de las relaciones internacionales y la gobernanza global.

Relevancia de las visiones monista y pluralista de la soberanía

La visión monista y la visión pluralista de la soberanía tienen implicaciones importantes en distintos ámbitos, como el derecho internacional, los derechos humanos y la política exterior de los Estados.

En el ámbito del derecho internacional, la cuestión de la soberanía es fundamental para determinar la forma en que se relacionan los Estados entre sí, así como la validez y aplicación de normas y tratados internacionales. La visión monista es más afín a un enfoque tradicional de las relaciones internacionales, mientras que la visión pluralista busca adaptarse a un mundo cada vez más interconectado y globalizado.

En cuanto a los derechos humanos, la visión monista puede dar lugar a la concentración de poder en manos del Estado, lo que podría poner en peligro la protección de los derechos fundamentales de los individuos. Por otro lado, la visión pluralista reconoce la importancia de la participación de la sociedad civil en la promoción y protección de los derechos humanos.

En términos de política exterior, la visión monista puede dar lugar a un enfoque más centrado en los intereses estatales y en el ejercicio del poder político en la comunidad internacional. Por su parte, la visión pluralista fomenta la cooperación y el diálogo entre los distintos actores internacionales, buscando soluciones conjuntas a los problemas globales.

Conclusión

La visión monista y la visión pluralista de la soberanía son dos enfoques que permiten analizar y comprender las diferentes dimensiones y desafíos relacionados con el ejercicio del poder político en el ámbito nacional e internacional. Si bien cada perspectiva tiene sus ventajas y limitaciones, es importante tener en cuenta que la soberanía no es un concepto estático, sino que evoluciona y se adapta a las cambiantes realidades del mundo contemporáneo.

Fuentes:

  1. Naciones Unidas – Temas en profundidad
  2. Naciones Unidas – Sovereign Debt
  3. Cornell Law School – Soberanía

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