Los 5 grandes objetivos de la política fiscal (explicados)

La política fiscal desempeña un papel fundamental en la economía de cualquier país. Es el conjunto de medidas que toma el gobierno para gestionar los ingresos y gastos públicos, con el fin de alcanzar determinados objetivos económicos y sociales. En este artículo, te presentaremos los cinco grandes objetivos de la política fiscal, explicados de manera clara y concisa. ¡Descubre cómo estas metas pueden influir en tu vida diaria y en el desarrollo económico de tu país!

Principales objetivos de la política fiscal

Como instrumento de política macroeconómica, los objetivos de la política fiscal son diferentes en diferentes países y el mismo país en diferentes situaciones. Sin embargo, las principales funciones y objetivos de la política fiscal son los siguientes:

  • Asignación óptima de recursos
  • Pleno empleo
  • Estabilidad de precios
  • Distribución equitativa del ingreso y la riqueza
  • Crecimiento económico

Describiéndolos,

Asignación óptima de recursos

Uno de los principales objetivos de la política fiscal es la asignación óptima de los recursos. Las medidas fiscales, como los impuestos y los programas de gasto público, pueden afectar la asignación de recursos en diversos sectores de la economía. Los impuestos restringen efectivamente el consumo ostentoso y otros gastos despilfarradores de las clases más ricas. La reducción del consumo y de la inversión socialmente improductiva puede ayudar a movilizar recursos de manera óptima y también frenar la tendencia inflacionaria de la economía.

Por tanto, la política fiscal debería apuntar a la asignación óptima de recursos escasos, como los humanos, los materiales y el dinero. Significa que no se deben desperdiciar estos recursos y se deben emplear en industrias de máxima productividad.

Pleno Empleo

El segundo de los objetivos de la política fiscal es el pleno empleo. La política fiscal debería apuntar a aumentar las oportunidades de empleo y evitar el desempleo y el subempleo. Para reducir el desempleo y el subempleo, el gasto estatal debería destinarse a gastos generales sociales y económicos.

Estos gastos ayudarían a crear más empleo y aumentar la eficiencia productiva de la economía en el largo plazo. De hecho, el gasto público es un desperdicio si no se controla la tasa de crecimiento de la fuerza laboral (población). El objetivo de aumentar el empleo está estrechamente relacionado con la estabilización de la tasa de crecimiento de la población.

Un desarrollo económico rápido sólo es posible si la tasa de aumento de las oportunidades de empleo y, por ende, de los ingresos, es mucho mayor que la tasa de crecimiento de la población. Por lo tanto, la política fiscal debería prestar más atención a lograr un mayor nivel de empleo.

Estabilidad de precios

Estabilidad de precios es un objetivo importante de la política fiscal. La caída de los precios significa una disminución de la actividad económica, mientras que el aumento de los precios afecta duramente a ciertos sectores de la economía y beneficia a los comerciantes y espectáculos.

Por lo tanto, la política fiscal debe formularse de manera que mantenga cierto grado de estabilidad en el nivel general de precios.

Para ello, el gobierno debe incluir políticas fiscales como la eliminación de los cuellos de botella y rigideces estructurales, el desarrollo planificado de los diversos sectores de la economía, los controles físicos de los productos esenciales, su compra y venta por parte del gobierno, el otorgamiento de subsidios y protección a los industrias de bienes de consumo esenciales en la economía.

Sobre todo, para que las medidas fiscales de estabilidad de precios sean efectivas, deben complementarse con medidas monetarias.

Distribución equitativa del ingreso y la riqueza

Nadie estará en desacuerdo con la importancia de los objetivos de distribución equitativa del ingreso y la riqueza de la política fiscal. Las desigualdades extremas en ingresos y riqueza crean males sociales, conducen a inestabilidad económica y política y obstaculizan el desarrollo económico. Los ricos disfrutan de la riqueza y malversan sus ingresos en consumo ostentoso, bienes raíces, especulación con oro, etc.

Por otro lado, las masas se encuentran bajo el objeto de la pobreza y la miseria. Por lo tanto, la política fiscal apunta a eliminar estas desigualdades extremas y dirigir los recursos mal utilizados hacia canales productivos para el desarrollo económico.

El objetivo redistributivo de la política fiscal consiste en aumentar el ingreso real de las masas y reducir los niveles más altos de ingreso de los ricos. El gobierno debería invertir directamente en gastos generales sociales y económicos que tienden a aumentar el volumen de producción, el empleo y el ingreso real en la economía. Esta política es muy eficaz para reducir las disparidades de ingresos y elevar el nivel de vida. Esta política fiscal también ayuda a reducir las disparidades regionales.

El gobierno debería imponer una estructura tributaria de base amplia y altamente progresiva para reducir los niveles más altos de ingresos. Pero una política tributaria redistributiva no debería afectar los ingresos empresariales porque esto puede obstruir el crecimiento económico.

Puede surgir un gran problema en la implementación y recaudación de diversos impuestos directos. Las presiones políticas, la falta de moralidad tributaria y la ausencia de una administración eficiente y honesta impiden que la política sea un instrumento eficaz de redistribución del ingreso.

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Crecimiento económico

Los países en desarrollo están atrapados en un círculo vicioso de pobreza debido a la deficiencia de capital. Por lo tanto, esos países necesitan un crecimiento equilibrado para romper el círculo vicioso de la pobreza mediante la formación de capital. En este sentido se pueden utilizar las siguientes medidas fiscales:

  • Elevar la relación ahorro-ingreso mediante la reducción del consumo.
  • Movilizarlos para aumentar la tasa de inversión productiva.
  • Fomentar el flujo de gasto de forma productiva.

Por lo tanto, la política fiscal del gobierno debe apuntar a maximizar el ahorro, movilizarlo para inversiones productivas y canalizarlo en direcciones que sirvan mejor a los objetivos de un programa de desarrollo equilibrado.

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Los 5 grandes objetivos de la política fiscal (explicados)

Los 5 grandes objetivos de la política fiscal (explicados)

La política fiscal juega un papel crucial en la economía de cualquier país. Se refiere a las decisiones tomadas por el gobierno en relación con los niveles de gasto e ingresos, así como a las medidas adoptadas para influir en la demanda y actividad económica. En este artículo, hablaremos sobre los cinco grandes objetivos de la política fiscal y cómo se explican en el contexto actual.

1. Estimular el crecimiento económico

Uno de los principales objetivos de la política fiscal es estimular el crecimiento económico. Esto se logra mediante el aumento del gasto público y la disminución de los impuestos. Al aumentar el gasto público, el gobierno impulsa la demanda agregada y estimula la actividad económica. Además, mediante la reducción de los impuestos, se alienta a las empresas y a los individuos a invertir más, lo que puede llevar a un aumento en la producción y el empleo.

2. Controlar la inflación

Otro objetivo importante de la política fiscal es controlar la inflación. La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios de un país. El gobierno puede controlar la inflación ajustando los impuestos y los gastos. Si la economía experimenta una inflación alta, el gobierno puede aumentar los impuestos y reducir el gasto público para enfriar la economía. Por otro lado, si la economía está experimentando una deflación o una inflación muy baja, el gobierno puede reducir los impuestos y aumentar el gasto público para estimular la demanda y evitar una disminución de los precios.

3. Reducir la deuda pública

La deuda pública es el total de los préstamos que el gobierno ha tomado y que aún no ha pagado. Uno de los objetivos de la política fiscal es mantener la deuda pública bajo control y, preferiblemente, reducirla.Tener una deuda pública alta puede llevar a un aumento en los pagos de intereses y limitar la capacidad del gobierno para invertir en áreas importantes como educación, salud e infraestructura. Por lo tanto, el gobierno puede tomar medidas para reducir la deuda pública, como aumentar los impuestos o reducir el gasto público.

4. Promover la equidad social

La política fiscal también puede utilizarse para promover la equidad social. El gobierno puede diseñar sus políticas fiscales de manera que los impuestos se distribuyan de manera justa y equitativa. Esto significa que aquellos que tienen mayores ingresos deberían contribuir más al sistema fiscal. Además, el gobierno puede utilizar los ingresos fiscales para implementar programas sociales y de bienestar que ayuden a reducir la desigualdad económica y brindar oportunidades a aquellos que están en desventaja.

5. Estabilizar la economía

Otro objetivo clave de la política fiscal es estabilizar la economía. Esto se logra mediante el uso de medidas contracíclicas. Durante una recesión económica, el gobierno puede aumentar el gasto público o reducir los impuestos para estimular la demanda y contrarrestar la disminución de la actividad económica. Por otro lado, durante un periodo de crecimiento económico acelerado, el gobierno puede tomar medidas para frenar la actividad económica y evitar el sobrecalentamiento de la economía.

En resumen, la política fiscal tiene diversos objetivos que van desde estimular el crecimiento económico y controlar la inflación hasta promover la equidad social y estabilizar la economía. Estos objetivos son fundamentales para garantizar un desarrollo económico sostenible y una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos.

Fuentes:


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