El alboroto por la subcontratación y el BPO: ¿está justificado?

En los últimos años, la subcontratación y el BPO (Business Process Outsourcing) han sido objeto de intensos debates y controversias. Mientras algunos consideran que estas prácticas son beneficiosas para las empresas y la economía, otros las critican por sus efectos negativos en los empleados y la sociedad en general. En medio de este alboroto, surge la pregunta: ¿está justificado el revuelo por la subcontratación y el BPO? En este artículo, exploraremos los argumentos a favor y en contra de estas prácticas, y trataremos de arrojar luz sobre un tema que ha dividido opiniones y generado discusiones apasionadas en el ámbito laboral y empresarial. Así que prepárate para sumergirte en este apasionante debate y descubrir cuál es la verdad detrás de la subcontratación y el BPO.


En artículos anteriores, analizamos las compulsiones de la política interna en Estados Unidos y Europa en el debate sobre la subcontratación y el BPO. También hemos analizado cómo la recesión actual está renovando los llamados a conservar empleos en Estados Unidos en lugar de enviarlos al extranjero. Este artículo analiza la protesta por la subcontratación y debate el tema desde diferentes perspectivas para llegar a comprender la dinámica que impulsa las protestas..

Para empezar, muchos comentaristas en Estados Unidos impulsan activamente una mayor subcontratación debido a los enormes ahorros de costos que obtienen las corporaciones cuando subcontratan, que luego pueden utilizarse para trabajos más productivos y de mayor valor agregado. Por ejemplo, el destacado economista Jagdish Bhagwati ha demostrado en su investigación que la subcontratación es una situación beneficiosa para ambas partes del intercambio y, de hecho, Estados Unidos puede ganar en lugar de perder con la transacción.

El quid del argumento es que la subcontratación crea oportunidades para que las corporaciones y los trabajadores asciendan en la curva y esto resulta en una creación neta de empleos en lugar de pérdidas de empleos. Sin embargo, las ruidosas protestas del otro lado apuntan a la deprimente tasa de creación de empleo y la pérdida de competitividad estadounidense. Señalan el hecho de que la subcontratación genera beneficios para los directores ejecutivos y las elites, pero no para el trabajador promedio. Cuando esta cuestión se enmarca en el contexto de la recesión, donde es difícil conseguir empleo, es difícil para cualquier político justificar la subcontratación del trabajo. Los comentaristas destacados de este lado son Lou Dobbs y, más recientemente, el propio presidente Obama. Su argumento es que, en lugar de enviar empleos estadounidenses al extranjero, las corporaciones estadounidenses pueden invertir en la creación de más oportunidades para intercambios en el extranjero en los que todos ganen.

El punto aquí es que la creación de oportunidades y las subsiguientes ganancias o beneficios deberían dar a los directores ejecutivos y a las elites una razón para no quitarles empleos a los estadounidenses.

Esta es la misma agenda que impulsó al presidente Obama en su visita a la India a impulsar la inversión de corporaciones como GE para invertir en la India y, a su vez, obtener la inversión de la India para que se creen empleos en ambos lugares. Lo que reflejan estos dos lados del debate es el deseo de crear y mantener empleos en los respectivos países en lugar de que la subcontratación sea un juego de suma cero. En lo que las dos partes no parecen estar de acuerdo es en el mecanismo exacto mediante el cual debe llevarse a cabo este intercambio. Éste es el aspecto espinoso del debate y algo que requiere liderazgo intelectual y moral para resolverlo.

La globalización y la subcontratación no tienen por qué ser juegos de suma cero, sino que pueden ser una situación en la que ambas partes salgan ganando. Este es el nivel básico al que todos deben aspirar sin caer presa de la retórica y las posturas. En conclusión, los derechos de los trabajadores son primordiales ya sea que estén en Estados Unidos o en Asia y, por lo tanto, ningún político o líder empresarial puede ignorar esta realidad fundamental.



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El alboroto por la subcontratación y el BPO: ¿está justificado?

El alboroto por la subcontratación y el BPO: ¿está justificado?

La subcontratación y el BPO (Business Process Outsourcing) son términos que han creado un gran alboroto en los últimos tiempos. Muchas empresas consideran estas prácticas como una estrategia efectiva para optimizar sus operaciones y reducir costos. Sin embargo, también ha habido críticas severas de quienes argumentan que estas prácticas tienen un impacto negativo en los empleados y en la economía a nivel general.

¿Qué es la subcontratación?

La subcontratación, también conocida como outsourcing, es el traspaso de ciertas tareas o procesos a una empresa externa. Esto permite que una empresa se centre en sus funciones principales mientras delega otras actividades a expertos en el campo. Algunos ejemplos comunes de subcontratación pueden ser la contabilidad, el servicio al cliente o el desarrollo de software.

¿Qué es el BPO?

El BPO, por su parte, se refiere a la externalización de procesos de negocio completos a proveedores externos especializados en esas áreas. Esto incluye la subcontratación de funciones como recursos humanos, finanzas, marketing, entre otros. El objetivo principal del BPO es mejorar la eficiencia y reducir los costos de una empresa.

¿Está justificado el alboroto?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla y depende del punto de vista de cada persona. Para algunas empresas, la subcontratación y el BPO representan una oportunidad para mejorar su agilidad y competitividad en el mercado. Al contar con expertos en ciertas áreas, pueden ofrecer mejores servicios o productos a sus clientes.

Por otro lado, hay quienes argumentan que la subcontratación y el BPO pueden tener un impacto negativo en los empleados. Al trasladar ciertas funciones a empresas externas, se corre el riesgo de perder puestos de trabajo y afectar la economía local. Además, algunos críticos también señalan que la calidad de los servicios puede verse comprometida al ser gestionados por terceros que no conocen completamente el negocio.

En última instancia, la justificación del alboroto por la subcontratación y el BPO dependerá de las circunstancias y objetivos de cada empresa. Es importante evaluar cuidadosamente los beneficios y riesgos antes de tomar una decisión. Una buena práctica es buscar asesoramiento de expertos en el tema y analizar casos exitosos o fracasados en la industria.

Conclusión

El debate sobre la subcontratación y el BPO continuará en el futuro, ya que sigue siendo un tema relevante en el mundo empresarial. No existe una respuesta única y universalmente válida, ya que cada empresa tiene sus propias necesidades y circunstancias. Lo importante es que las decisiones se tomen de manera informada, considerando todos los aspectos relevantes y buscando el equilibrio entre la eficiencia y el impacto en los empleados y la economía.


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