Dificultades en la toma de decisiones éticas

La toma de decisiones es una parte fundamental de nuestras vidas, ya que nos permite elegir el camino que tomaremos en diversas situaciones. Sin embargo, cuando se trata de decisiones éticas, el panorama se vuelve aún más complicado. Las dificultades en la toma de decisiones éticas pueden surgir debido a la complejidad moral de los diferentes escenarios, los conflictos de valores personales y sociales, así como la presión externa. En este artículo, exploraremos algunas de las principales dificultades que enfrentamos al tomar decisiones éticas y cómo podemos abordarlas de manera efectiva.


La toma de decisiones implica un alto grado de claridad de valores, ¡la toma de decisiones éticas implica más! A diferencia de ciertas decisiones financieras, de inventario y de producción, las decisiones éticas no pueden codificarse en máquinas digitales. Requieren pensamiento crítico y evaluación.

¿Qué hace que la toma de decisiones éticas sea tan difícil? ¿Por qué las decisiones éticas no pueden programarse como otras decisiones? ¿Qué conduce a dilemas en la toma de decisiones éticas? En los próximos párrafos intentaremos responder a todas estas preguntas. También tratamos de comprender las dificultades básicas involucradas en la toma de decisiones éticas.

Una organización es una amalgama de varios individuos y existe un conflicto de intereses a nivel personal entre estos miembros, cada uno se preocupa por sus beneficios y es neutral u opuesto al beneficio o bien de los demás.. Este conflicto de intereses conduce a situaciones que suponen un desafío moral para el directivo que quiere ser moral y justo con su propia conciencia y servir a los intereses de la organización. Aquí surge el dilema a la hora de decidir el curso de acción.

En el segundo caso, surge un conflicto cuando hay que hacer una distinción entre hechos y valores. Esto implica una situación en la que un directivo confronta “lo que es” y lo compara con “lo que debería ser”. Por ejemplo, una organización puede gastar muchos recursos en desarrollar, investigar o mejorar un determinado producto o servicio, lo que se refleja en el precio final de este último. ¡Los usuarios finales pueden considerar este aumento de precio como una explotación!

Aún surge otra dificultad en los casos en que existe una delgada línea que divide el bien del mal o el mal y en situaciones en las que hay una diferencia de opinión sobre lo que es moralmente permisible y lo que no. Sin duda, en nuestra sociedad el bien y el mal conviven. Por ejemplo, la fórmula infantil de Nestlé provocó muchas muertes en Kenia porque la fórmula se preparó en agua contaminada. La misma fórmula demostró salvar vidas en otros países. El desafío consiste en minimizar el mal y tratar de llegar a un consenso.

En una era de incertidumbre, es casi imposible predecir los resultados de la toma de decisiones. Uno de los principios de la toma de decisiones éticas supone que se conoce el resultado de una decisión y que la decisión que resulte en el mayor bien para un mayor número de personas es la mejor.. En la práctica, es imposible anticipar el resultado exacto de un curso de acción. Esta incertidumbre está en la raíz de todas las dificultades en la toma de decisiones éticas.

Por último, podemos decir que los puntos de vista éticos de la organización y sus críticos son opuestos y se basan en un conjunto de razones completamente diferente; aquí los argumentos éticos esgrimidos para justificar las intenciones son en general incompatibles. Por ejemplo, una fundación de protección del medio ambiente puede criticar las operaciones de una organización alegando que ésta contamina el medio ambiente. La organización puede justificarse diciendo que está agregando más valor a la sociedad y a las vidas individuales, haciéndolas más cómodas con sus productos y servicios.



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Dificultades en la toma de decisiones éticas

Tomar decisiones éticas puede ser un verdadero desafío. En nuestra vida cotidiana, constantemente nos enfrentamos a situaciones en las que debemos decidir qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Sin embargo, no siempre es fácil determinar cuál es el camino ético a seguir. En este artículo, exploraremos algunas de las dificultades comunes en la toma de decisiones éticas y cómo superarlas.

Falta de información

Una de las principales dificultades en la toma de decisiones éticas es la falta de información. A menudo nos encontramos en situaciones donde no tenemos todos los datos necesarios para evaluar las implicaciones éticas de nuestras elecciones. En estos casos, es importante buscar información adicional antes de tomar una decisión.

Es posible consultar fuentes externas, como artículos científicos o expertos en el tema. Además, es crucial cuestionarse a uno mismo y reflexionar sobre cómo nuestra elección afectará a los demás y a nosotros mismos.

Conflictos de valores

Otra dificultad común es enfrentarse a conflictos de valores. A veces, nuestras creencias personales o nuestros principios éticos entran en conflicto, lo que puede dificultar aún más la toma de decisiones éticas. En estos casos, es importante reflexionar sobre cuál de nuestros valores es más fundamental y cómo podemos encontrar un equilibrio.

Una estrategia útil podría ser analizar las consecuencias a corto y largo plazo de nuestras decisiones y evaluar cuál opción puede tener un impacto más positivo en general. También es recomendable buscar diferentes perspectivas y opiniones, ya que esto puede ayudarnos a ampliar nuestra comprensión del problema y encontrar soluciones más éticas.

Presión social o laboral

La presión social o laboral puede influir significativamente en nuestras decisiones éticas. Es posible que nos encontremos en situaciones en las que nuestras decisiones sean influenciadas por lo que otros esperan de nosotros o por objetivos comerciales. Sin embargo, es esencial mantenernos fieles a nuestros principios éticos y no permitir que la presión externa nos desvíe de lo que sabemos que es correcto.

En estos casos, puede ser útil recibir apoyo de personas de confianza o buscar asesoramiento profesional. Además, debemos recordar que, a largo plazo, tomar decisiones éticas puede tener beneficios tanto para nosotros como para la sociedad en su conjunto.

Conclusión

Tomar decisiones éticas puede ser un desafío, pero es una habilidad que se puede desarrollar y mejorar con la práctica. La falta de información, los conflictos de valores y la presión social o laboral son solo algunas de las dificultades comunes en esta área. Sin embargo, al tomar medidas para buscar información, reflexionar sobre nuestros valores y resistir la presión externa, podemos tomar decisiones más éticas y responsables.

Recuerda que la toma de decisiones éticas es un proceso continuo, y es importante mantenernos abiertos a aprender y crecer en nuestras habilidades éticas. ¡Vale la pena el esfuerzo para construir un mundo más ético y justo!

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